EDITORIAL

La ley del etiquetado frontal… consciencia en el consumo saludable

Tal como lo venimos manifestando en ediciones anteriores, promulgamos y actuamos en pos de brindar herramientas para lograr alimentos saludables.

Como parte de la industria alimentaria generamos ingredientes para que los productos que llegan a las góndolas de los comercios, a pesar de ser procesados o ultraprocesados, mantengan su valor nutricional.

Sin lugar a dudas, poder contar con opciones saludables en materia de alimentos será la clave para cuidar nuestra salud y fortalecer el sistema inmunológico.

Ahora bien, ¿Qué pasa en la práctica? Sabemos a ciencia cierta que tienen los alimentos (procesados) que compramos? Los diseños y textos de las etiquetas son amigables para la lectura?

Todo pareciera indicar que la respuesta a estos interrogantes es una sola: NO.

Es aquí donde el tema del dictamen sobre el etiquetado frontal, probable a ser promulgado, pasará a ser protagonista.

La intención de sanción de la “tan resonante” Ley de Etiquetado Frontal de la que distintos medios periodísticos se han hecho eco estas últimas semanas, apunta a establecer pautas claras en la visualización de las etiquetas.

Convirtiéndose en una herramienta clave para identificar de una manera gráfica y clara que ingredientes contiene lo que consumimos y detectar aquellos, que en exceso, pueden ser perjudiciales para la salud. Con el objetivo último de incorporar hábitos saludables.

El proyecto de ley, que ya cuenta con medio sanción del senado, busca "prevenir la malnutrición de la población": de acuerdo con la última Encuesta de Factores de Riesgo del Indec (2018), en la Argentina el 61,6% de las personas tienen exceso de peso (36,2% tienen sobrepeso y 25,4%, obesidad).

El principal objetivo del proyecto es dejar a la vista de los consumidores la presencia en alimentos y bebidas de altos niveles de los denominados "nutrientes críticos" (grasas totales, grasas saturadas, sodio, azúcares y/o calorías), según criterios basados en el "Perfil de Nutrientes de la OPS (Organización Panamericana de la salud)".

Este dictamen establecería la incorporación en el frente de los productos ultraprocesados de una etiqueta con forma de octógono negro y letras blancas que advierta sobre el exceso de nutrientes críticos.

El impacto que tienen en la salud el consumo en demasía de ese tipo de ingredientes, repercute en la calidad de vida y es la causa de cientos de enfermedades no transmisibles.

El proyecto busca garantizar el derecho a la salud y a una alimentación adecuada a través de la promoción de una alimentación saludable, brindando información nutricional simple y comprensible de los alimentos envasados y bebidas analcohólicas.

Sin dudas el dictamen sería un óptimo complemento al uso de la “etiqueta limpia”, una tendencia para quienes ofrecen propuestas saludables.

Una etiqueta “limpia” proporciona información clara, limpia, entendible y precisa sobre los ingredientes que componen el producto. Con una lista de ingredientes lo más corta posible y sin aditivos químicos.

Desde nuestro lugar, como miembro y parte de la industria alimentaria apoyamos las iniciativas que apunten al cuidado de la salud de la mano de la alimentación. Un compromiso que solo cosecha beneficios para cada uno y para todos…